Primeras tomas con mi DSLR

Este 12 y 13 de febrero en el viaje a La Ensenada, tomé las primeras imágenes con mi primer cámara DSLR, la Canon EOS 450d.
Esta cámara realmente me ha sorprendido. Fueron muchos los foros de usuarios que recomendaban este equipo, y aunque tengo poco tiempo con ella, los resultados han sido satisfactorios.

Imágenes de un solo frame con 60 segundos de exposición, ISO-1600. Telescopio LX200GPS 8” con reductor focal.
Las imágenes fueron recortadas.

Cúmulo Globular M13
M13-1

Nebulosa planetaria M57
M57-1

Cúmulo Globular Omega Centauri
omega-1

GSAA 2010

Una vez más con toda la ilusión, nos dispusimos a nuestra “Gran Salida Anual de ACODEA (GSAA)” en La Ensenada (límites entre Puntarenas y Guanacaste).

Uno a uno arribaban al hotel los acodeanos con sus maletas llenas de grandes expectativas, y con todas las esperanzas puestas en disfrutar de esos cielos oscuros que siempre nos presenta esa ubicación de nuestro país.

Día Viernes 12

En esta ocasión el tiempo no estuvo de toda nuestra parte, y con el día altamente nublado, no nos presentaba un buen augurio para la noche. No obstante, todos armamos equipos y nos dispusimos a esperar mejores cielos, mientras tanto compartíamos en grupo y disfrutábamos de los diferentes equipos con que ya cuenta nuestra asociación. Nuevamente el sorprendente equipo de Andrés motivaba los sueños de muchos.

El cielo se despejó lo suficiente tipo 11pm, y nos permitió disfrutar por un par de horas de nuestro hobbie. Con el cielo nublado y sin esperanzas, varios decidimos dormir a las 2am y rezar por mejor suerte al día siguiente. Los minutos de tertulia de algunos miembros se vieron recompensados al disiparse las nubes al ser las 3am , y esta vez, les abrió una ventana de tiempo para observar hasta el amanecer.

Día Sábado 13

Con el cielo nublado y los comentarios del día anterior, iniciamos un nuevo día en Ensenada. Minutos de descanso, piscina y caminatas por la finca, fueran parte del menú del día. A las 3pm, nuestro compañero Víctor Fung nos presentó una buena charla de procesamiento de imágenes con PhotoShop, la cual varios disfrutamos y apreciamos.

El cielo cada vez más nublado auspiciaba una noche aún peor. Varios, por diferentes circunstancias, optaron mejor por tirar la toalla y regresar. Otros continuábamos con la esperanza viva de al menos contar con una noche similar a la anterior. Entre bromas comentábamos las posibles horas de despeje, pero con el pasar de los minutos realmente no se veía humo blanco para nuestros intereses. Una pequeña llovizna atizaba el fuego de nuestra desilusión, y nos vimos obligados a resguardar nuestros preciados equipos. Al ser las 10 de la noche eran pocos los que esperábamos ver estrellas en el cielo, y más bien compartíamos nuestra sangre con lluvias de mosquitos que esta vez se presentaron en escena.

No se encontraban palabras para explicar tan mala suerte. Para varios acodeanos era la primera vez que visitaban tan mencionado lugar, y por culpa del tiempo se estaban llevando una mala impresión del mismo. Aún conservando las últimas gotas de fe, nos dispusimos a dormir y despertar a la 1pm para gastar las últimas municiones. El conservar esos cartuchos nos permitió creer en lo que encontramos al despertar, un cielo despejado nos invitaba a disfrutarlo y saborear de nuestras aspiraciones individuales, ya sea observación o en fotografía, todos gustosamente llegamos al amanecer, compartiendo y disfrutando una vez más de los cielos que nos regala nuestra muy preciada Gran Salida Anual de ACODEA.

Imagen tomada en La Ensenada. 12-feb-2010
gsaa_2010

Equipo inicial

Aunque toda la vida me ha interesado la astronomía, siempre había pensado erróneamente que para disfrutarla se debía viajar y visitar los grandes observatorios existentes en el mundo. No fue hasta pertenecer al grupo ACODEA, cuando comencé a entender que aunque ciertamente en astronomía es ventajoso contar con un gran telescopio, también es posible disfrutar al máximo una noche de observación con unos binoculares o a simple vista.

Muchos menosprecian el uso de unos binoculares, lo cierto es que estos equipos pueden representar un gran inicio para el hobby. Son varias las ventajas que ofrecen: su alta portabilidad, su sencillez de operación y su bajo costo, son quizás algunas de las más relevantes.

El mercado ofrece gran variedad de opciones, que se ajustan a los diferentes presupuestos. Sin embargo es muy importante considerar varios puntos antes de seleccionar el adecuado. Los binoculares se especifican en dos medidas: aumentos y diámetro, representados por dos números: 10×50 (10 aumentos, 50mm de diámetro). El primer valor representará la capacidad de aumentos del binocular, y el segundo representa el diámetro en milímetros de los lentes. Este segundo factor es quizás el más importante para la astronomía, ya que cuanto mayor sea el diámetro, mayor será la posibilidad de captar luz, y recordemos que en este hobby, todo se resume en la captación de luz de nuestros equipos.

No es conveniente comprar inicialmente binoculares muy grandes, ya que por su peso exigirán la necesidad de un trípode para su uso, y se pierde un poco la facilidad de transporte y maniobralidad. Un buen inicio puede ser adquirir unos 10×50 o 12×60. Muchos aumentos disminuyen el campo visual por observar, y lo relevante de este tipo de equipo es precisamente los campos visuales que ofrecen para disfrutar.

Una vez seleccionado el equipo principal, ya sea unos binoculares o un telescopio, es aconsejable adquirir ciertos artículos que tal vez no son considerados vitales, pero si ayudan en las salidas de observación:

  1. Un atlas: representa los mapas estelares con lo cual comenzaremos a conocer el cielo y ubicar objetos más fácilmente. Un atlas altamente recomendado es el “Sky&Telescope’s Pocket Sky Atlas”, su contenido, precio, y tamaño, lo hacen sin duda un buen compañero de nuestras noches de observación.
  2. Una linterna de luz roja: al inicio se ignora esto, pero el ojo humano dura aproximadamente 20 minutos para acostumbrarse a la oscuridad. Luego de este periodo el ojo ya logra apreciar mejor en observaciones nocturnas. La luz roja se vuelve vital a la hora de buscar algún objeto, movilizarse o incluso leer alguna literatura o querer escribir. La luz blanca perjudica al ojo, teniendo que acostumbrarse nuevamente a la oscuridad.
  3. Una silla cómoda: en ocasiones las noches de observación se prolongan por varias horas, y descansar después de un rato se vuelve importante para aprovechar placenteramente la noche mientras se disfruta un buen café.
  4. Por último recomendaría adquirir literatura introductoria de astronomía. Muchos son los conceptos que aclaran, y su aporte en conocimiento es valioso cuando nos disponemos a observar. No es lo mismo simplemente observar, que conocer con cierta propiedad lo que se está observando.

La pasión por este hobby nos lleva cada vez a adquirir más y mejores accesorios. Conforme crece nuestro conocimiento en conjunto con nuestra experiencia, aumentará la necesidad de algún nuevo equipo para así seguir disfrutando de esta maravillosa ciencia. La cual está al alcance de todos, basta contar con la pasión y el entusiasmo necesario para dar el primer paso: conseguir con mucho orgullo el primer equipo que lo transportará fuera de este mundo. No importa cuando haya invertido, nunca olvidará ese equipo, su propio equipo, su equipo inicial.

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¿Estaremos solos?

Cuando las personas se enteran de mi pasión por la astronomía, después de las clásicas preguntas sobre planetas y constelaciones, adicionalmente siempre me consulten si he visto OVNIS. Tal vez esperan que alguien cuya pasión es observar el cielo, en alguna ocasión haya tenido alguna experiencia al respecto y pueda contarles una buena historia. Lamentablemente no.

Ese tipo de preguntas realmente no extrañan, ya que desde tiempos pasados, el ser humano ha manejado esta incógnita, y son muchas las teorías posibles de encontrar al respecto, cada quien tiene su forma de ver el problema y de llegar a sus propias conclusiones. Aunque es correcto que en astronomía se pasa mucho tiempo disfrutando de los astros, no conozco a nadie aún que haya tenido alguna experiencia con algún objeto volador no identificado. La ciencia en concreto, todavía no ha detectado vida en otros planetas, aunque se están realizando grandes esfuerzos sobre este tema.

En astronomía aficionada, cuando se utiliza un telescopio, o incluso algunos binoculares, es asombroso el hecho de poder observar otras galaxias; muchas ideas llegan a la mente en ese momento. Este tipo de objetos impresionan la vista. Es realmente difícil de describir las sensaciones que se experimentan en esos instantes, donde mediante un ocular llega a nuestros ojos la luz transmitida de una o varias galaxias a millones de años luz de distancia.

Tómese unos minutos para apreciar la siguiente imagen. En ella se muestra una parte del cúmulo de galaxias de Virgo, llamada “Cadena Markarian”, es una señal inequívoca de la inmensidad de nuestro universo. En sólo esta imagen se aprecian muchas galaxias, y todavía es una pequeña fracción de estas.

Cadena de Galaxias Markarian (imagen tomada de Internet)

markarian

No es posible apreciar vida en esa imagen, lógicamente. Pero tampoco es posible apreciar vida en nuestro planeta al observar una fotografía tomada desde alguno de nuestros satélites.

Nuestro sistema solar representa solo una muy pequeña parte de nuestra galaxia, y existen millones de galaxias en nuestro Universo, por consiguiente las probabilidades de vida en otro lugar son infinitas. Los avances tecnológicos probablemente algún día permitan descubrir vida fuera de nuestro planeta. Hoy se permite hablar de planetas extrasolares (planetas fuera de nuestro sistema solar), recientemente se comenta de la existencia de agua en la Luna, se tiene equipo incluso en el planeta Marte estudiándolo. Es probable que pronto el ser humano logre resolver la gran incógnita, y entonces sin duda se presenten nuevas preguntas por resolver; intentar comunicarnos con ellos, o incluso, intentar llegar a ellos, se convertirán en nuestros nuevos grandes retos.

Ahora bien, es importante contar con un criterio personal, y no creer solamente en las personas que lucran con la necesidad de muchos de obtener una respuesta, la cual venden sin ningún fundamento científico. No se puede creer ciegamente en los que afirman de la existencia de vida extraterrestre, por el contrario no es posible creer en la otra cara de la moneda. Por ejemplo, algunos señalan de la nula existencia de vida en planetas muy fríos o muy calientes, tal vez porque solamente consideran la VIDA como la conocemos, sin tomar en cuenta la posibilidad de que no seamos la única forma de vida en el Universo. Tengamos en cuenta que VIDA fuera de nuestro planeta, no es sinónimo de lo que la ciencia ficción nos ha presentado, puede ser que tenga otras formas o dimensiones desconocidas para nosotros.

En conclusión, no puedo responder si existe vida fuera de nuestro planeta, pero siempre he considerado que la pregunta debería replantearse, y en vez de intentar responder a la inquietud ¿Estaremos solos?, más bien deberíamos preguntarnos ¿Por qué no? ¿Por qué deberíamos de ser únicos? ¿Por qué en un Universo tan grande, solamente exista poca vida y en un planeta pequeño llamado Tierra?

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Astrofotografía

Cuando alguien se inicia en astronomía, quizás motivado por las astrofotografías sobre nuestro universo, posibles de encontrar en muchos sitios de Internet, mucho se ignora de la ciencia detrás de esas imágenes. Se espera hasta cierto punto, ver el cielo de la misma forma. La realidad es verdaderamente otra. La observación astronómica es diferente a la astrofotografía, y esto se debe principalmente a las ventajas que ofrece una cámara fotográfica ante el funcionamiento de nuestro ojo humano.

El ojo humano es poco sensible ante algunos espectros de luz, y además, no está diseñado para acumularla, toda la luz que recibe inmediatamente es transformada en señales que son enviadas a nuestro cerebro, pero en ningún momento se acumula. Toda luz recibida, es utilizada y desechada. A diferencia del ojo humano, las cámaras fotográficas tienen la cualidad técnica de acumular la luz que entra por su lente. Esto permite realizar tomas fotográficas con varios minutos de exposición, en donde toda la luz captada es acumulada para formar una única imagen al final. De esta forma se logran resultados sorprendentes en astronomía, donde todo se basa en la cantidad de luz que logramos recibir o captar de los objetos celestes.

La astrofotografía es toda una ciencia, o un arte dirán algunos. Es necesario primeramente adquirir cierto conocimiento, mucha paciencia y sobre todo el equipo adecuado para obtener buenas imágenes de nuestro universo. En astrofotografía, además de contar con un buen presupuesto, es importante dominar temas como alineación, seguimiento, exposición, valores ISO, procesamiento, autoguías, y otros. En ACODEA contamos con varios miembros que han incursionado en esta ciencia y están obteniendo resultados sorprendentes, basta con visitar la galería para conocer sus creaciones.

Al igual que la observación astronómica, la astrofotografía se divide en dos ramas: astrofotografía de cielo profundo (galaxias, cúmulos, nebulosas, etc) y astrofotografía planetaria (objetos dentro de nuestro sistema solar). Esta última es la menos demandante en equipo y presupuesto, y nos permite con una simple web-cam, una portátil y entusiasmo, poder experimentar un poco con esta ciencia, logrando resultados aceptables en poco tiempo.

Aunque ciertamente la observación mediante nuestros equipos no nos permite apreciar los objetos con la asombrosa calidad y detalles de una astrofotografía, si es capaz de transportarnos por un momento fuera de nuestro mundo, y nos permite ver aunque sea tenuemente objetos celestes tal vez considerados imposibles de observar con un telescopio aficionado. Por ejemplo, una galaxia, o un grupo de estas, son experiencias sorprendentes que nos regala nuestro hobby.

No importa que tan sorprendente pueden ser las astrofotografías, o lo difícil de creer en una imagen realizada con el telescopio Hubble, siempre se impresionará por la imágenes por observar con un telescopio aficionado. Objetos a millones de años luz de distancia son transportados a nuestro ocular, dejando en nuestras pupilas imágenes y momentos maravillosos. Aunque nuestros ojos no acumulen luz, nuestro cerebro si es capaz de acumular experiencias y recuerdos que perdurarán toda nuestra vida. Una buena noche astronómica, nos permitirá portar en nuestros recuerdos, todo un álbum de imágenes inolvidables.

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¡Qué pequeño es el mundo!

En muchas ocasiones hemos escuchado o incluso empleado esta frase tan popular. Es utilizada comúnmente cuando por esas casualidades de la vida, nos encontramos con alguna persona conocida en algún lugar donde no esperamos encontrarla.

En astronomía esta frase toma otro significado totalmente válido y acertado.

Una fotografía tomada en 1990 por la nave espacial Voyager 1, logró plasmar en una imagen lo pequeños que somos ante la inmensidad del universo. Esa famosa fotografía fue nombrada Pale blue dot (un punto azul pálido). Esta imagen tomada a una distancia de 6.000 millones de kilómetros de nuestro planeta, invita realmente a la reflexión. Carl Sagan, inspirado en ella, desarrolló un libro con el mismo nombre y nos comenta una clara realidad: “La Tierra es un muy pequeño escenario en una vasta arena cósmica”.

Fotografía Pale blue dot

PaleBlueDot

La ciencia nos ha permitido conocernos y al mismo tiempo dimensionarnos en el espacio. Mucho se ha avanzado desde la construcción del primer telescopio. Hoy se conoce de la existencia de millones de galaxias y la posibilidad de que existan otros mundos como el nuestro adquiere cada vez más valor.

No fue hasta cuando la ciencia nos permitió explorar más allá de nuestro planeta, que logramos vernos de una forma diferente. Así como Sagan, no existe quien no se impresione con “Pale blue dot “, y aún impactado con esa imagen logre expresar sus más profundos sentimientos.

Para dimensionarnos mejor en nuestro universo, es imprescindible hablar de distancia y tamaño, comenzaré con algunas distancias.

Desde nuestra perspectiva, en la Tierra, nuestro sistema solar es inmenso, pero todo el espacio que ocupa es apenas una pequeña fracción de nuestra galaxia: la Vía Láctea. Viajando dentro de nuestro sistema solar, aún si lográramos transportarnos a la velocidad de la luz (300.000 kilómetros por segundo) nos tomaría más de 5 horas llegar de la Tierra a Plutón. Nuestra galaxia tiene un diámetro de 100.000 años luz aproximadamente, y se estiman 100.000 millones de galaxias. Aún con un universo tan poblado de galaxias, la galaxia más cercana a la nuestra se encuentra a 2 millones de años luz. Toda esta inmensidad de objetos se cree que son albergados en nuestro universo con un tamaño estimado a 28 mil millones de años luz. Ante la magnitud de estos números las probabilidades de la existencia de otros planetas como el nuestro son infinitas.

Por otra parte, encontramos igualmente impactante el factor tamaño. Si nos comparáramos con otros astros del espacio, nos encontramos que nuestro planeta es verdaderamente pequeño en relación con Júpiter, cuya masa es 310 veces más grande. Nuestro Sol es el objeto de nuestro sistema solar de mayor tamaño, ganándole a Júpiter considerablemente, pero hablar del Sol, todavía no es hablar de objetos grandes, existen estrellas como Arturo que tiene un radio 23 veces superior a nuestro Sol y todavía esta estrella es ínfima en relación con Antares con un radio de 124 millones de kilómetros. Es difícil imaginarse estas dimensiones. Cuanto más se conoce el cosmos, cada vez más comprendemos lo pequeños que somos.

La Tierra es el tercer planeta de nuestro sistema solar, ni muy cerca ni muy lejano del Sol, lo que permitió condiciones climatológicas idóneas para la vida. Talvez no seamos el objeto más grande del universo, pero es nuestro hogar y nos permite vivir. Es cierto, nuestro mundo es pequeño, pero probablemente un ser viviente en algún lugar distante de nuestro universo, esté maravillado observando y reflexionando sobre nuestro pequeño punto azul.

Ilustraciones de algunas comparaciones en nuestro universo

tamanos

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Compra del primer telescopio

Es agradable sin duda escuchar a alguien cuando comenta que ha decidido adquirir su primer telescopio y se encuentra en la fase de selección.

La alegría de esos momentos es indescriptible, se debe disfrutar al máximo, y lo más aconsejable primeramente, es no dejar que los detalles técnicos o la gran cantidad de opciones en el mercado, alcancen a opacar la emoción generada de esta importante compra.

Es aconsejable antes de la etapa de compra del primer telescopio, hacer observación del cielo a simple vista y con el uso de binoculares. Esto permitirá conocer un poco el cielo y ayudará a disfrutar mejor las primeras observaciones cuando se adquiera el telescopio.

Una vez decididos por comprar un telescopio, salta a la luz la sabia pregunta ¿Cuál compro? La respuesta a esta inquietud no es sencilla, por consiguiente, no debe tomarse a la ligera. No es mi interés entrar en detalles técnicos, les puedo comentar que existen muchas opciones, en todos los colores, tamaños y sabores. Como todo en la vida, lógicamente cuanto mayor sea el presupuesto, podrá considerar más opciones del mercado. No le puedo recomendar cual telescopio sería el más apropiado comprar, ya que dependerá de muchos factores particulares de cada nuevo astrónomo, pero si podría darle algunos consejos importantes por considerar.

Hay un principio básico en relación con los telescopios: “La apertura manda”. Esto hace referencia al tamaño de su óptica y generalmente su medida se representa en pulgadas. Es decir, no es igual observar con un telescopio de 4’’, comparado con un equipo de 8’’ o 16’’. La cantidad de luz posible por captar con una gran óptica disponible, permite ver mayores detalles de algunos objetos o incluso facilitar la observación de objetos más tenues.

No obstante, no podemos decidirnos tomando como parámetro únicamente la apertura de un equipo. Existen otros factores igual de importantes; omitiendo el factor económico, considero de relevancia pensar en: portabilidad, electrónica, telescopio manual.

Cuando hablamos de compra de un telescopio, realmente es un conjunto tanto del tubo como de su montura. Existen varios tipos de telescopios: refractores, reflectores y los catadióptricos. Adicionalmente estos telescopios los podemos colocar en varios tipos de monturas. Investigando un poco es posible conocer las ventajas y desventajas de cada uno de ellos. Algunos tipos de telescopios son especiales para astrofotografía, otros para observación planetaria o para cielo profundo. Debido a su tecnología, un refractor con gran apertura tiende a costar mucho dinero; con el dinero que se adquiere un refractor de 4’’, es posible adquirir reflectores de 8’’ o más. Conocer los tipos de telescopios y sus fortalezas representa un buen inicio.

Actualmente, el mercado nos ofrece opciones con alta tecnología incluida para facilitar la observación. Este factor electrónico es un riesgo por considerar. Cuanto mayor es la electrónica, mayores posibilidades de fallos en algún componente. No obstante, la electrónica realmente ayuda cuando uno inicia, la ubicación de objetos y el seguimiento de los mismos, son sin duda características de gran valor en este tipo de equipos. Hay que evaluar si el equipo es nuevo o de segunda y con qué posibilidades locales se cuenta para reparación del equipo ante algún eventual fallo.

Por otro lado, contamos con opciones de equipos totalmente manuales, sin electrónica. Representan una buena opción por varias razones, quizás uno importante es el costo. Al utilizar un equipo manual tenderá con el tiempo a conocer y dominar más los cielos. Muchos argumentan que al iniciar en astronomía con equipo computarizado se brincan valiosas etapas de conocimiento y experiencia.

No olvide valorar si cuenta con facilidad de transporte para movilizarse con un telescopio grande. Los telescopios de mayor apertura, generalmente tienden a sacrificar el factor “portabilidad”. Importante considerarlo, sobre todo si se planea portar el equipo a diferentes lugares y no necesariamente se utilizará solo en casa.

Adicionalmente a la compra del telescopio debe pensar en los accesorios. Un telescopio no es nada sin sus accesorios. Conforme crezca en astronomía, se dará cuenta de lo relevante que representan estos para lograr un excelente complemento con su equipo. Por ejemplo, la unión de un buen ocular en conjunto con el telescopio seleccionado, nos dará los importantes números de aumento y campo visual. Dependiendo de nuestro interés en observación, en momentos se necesitará más aumento, y en otros se necesitará mayor campo visual.

Tome con calma el proceso de selección. Analice las diferentes opciones, comprenda los pros y contras de cada uno. Recuerde, no importa su decisión final, lo importante es siempre creer que se obtuvo lo mejor. El mejor telescopio no es siempre el más costoso, es el que mayores satisfacciones le genere al usarlo.

Como recomendación final, podría indicarle que antes de tomar una decisión, acompañe en alguna salida de observación al grupo de ACODEA, y así experimentar personalmente los diferentes tipos de equipos. Esto sin duda le ayudará a entenderlos mejor y lo motivará enormemente. Quien sabe, talvez al igual que yo, en su visita no sólo conozca de tipos de telescopios, si no que con suerte logre ver en operación, el que será su primer telescopio.

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Tristes noches de invierno

Para nosotros los amantes de la astronomía, no hay noches más tristes que las de invierno. En esta época prácticamente nuestras observaciones bajan a niveles casi nulos. Como un niño limitado a no jugar fuera de las paredes de su hogar, una noche sin estrellas representa para un astrónomo momentos que lo limitan explorar y aprender.

Aunque en invierno los ánimos astronómicos bajan un poco, también es importante considerar que esta época nos permite realizar otras tareas igual de importantes para nuestra pasión. Por ejemplo, es un buen momento para limpiar nuestros equipos, leer un buen libro astronómico, o incluso, algunos gustan de estudiar nuevos accesorios y analizar las posibilidades de adquirirlos, para el próximo verano, el cual representa nuestra temporada alta de casería de estrellas.

En estas noches de invierno, es común escuchar a un astrónomo aficionado mencionar que se mueve mejor en las noches de verano. Moverse hace referencia al dominio alcanzado en las posiciones estelares. Básicamente esto refleja como se llega a conocer y dominar el cielo, si se cuenta con el tiempo y pasión suficiente, pero sobre todo con las condiciones climatológicas necesarias para disfrutar de una buena noche de observación y aprendizaje, lo cual no llega a lograrse con plenitud en temporada de invierno.

Pero no todo está perdido con la llegada del invierno. Dichosamente la tecnología nos permite seguir disfrutando y conociendo nuestro cielo aún sin poner un pie fuera del calor de nuestras viviendas. Programas de cómputo como Stellarium, Starry Night, entre otros, se convierten en nuestros nuevos cielos nocturnos, así satisfacen nuestra curiosidad de seguir aprendiendo.

Desde que practico la astronomía, he aprendido a ver el cielo de forma diferente, antes ignoraba o me era indiferente si las noches permitían o no disfrutar de las estrellas, hasta cierto punto, no me daba cuenta de la diferencia. Hoy, estoy atento y consciente de cada cielo nocturno, y reconozco lo triste de una noche sin estrellas.

Es muy reconfortante cuando en época de invierno, en nuestro foro, alguien logra comentar que el cielo se despejó lo suficiente como para sacar el equipo y observar. Este tipo de noticias generan una alegría compartida, pues nuestra pasión por la astronomía nos permite disfrutar esos pequeños momentos, donde el tiempo se comporta gentilmente con nosotros y nos despeja el camino para permitir que nuestros equipos alegremente enfoquen hacia el cielo, y con esto, aunque sea por un momento, alegrar las tristes noches de invierno.

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Primeros Pasos

Hablando con amigos es común escuchar de ellos lo interesante que consideran la astronomía, pero se desalientan de iniciar en esta ciencia debido al alto costo de los equipos requeridos. Siempre les comento que aunque existen equipos astronómicos de costos elevados para la mayoría de personas, lo cierto es que ya nacemos con el único requisito: nuestros ojos.

En nuestro grupo de astrónomos aficionados, algunos poseen equipos astronómicos que requieren de una preparación de treinta minutos o más antes de una observación. Estos equipos adquiridos con mucho esfuerzo, demandan de un tiempo para estudiarlos, prepararlos y disfrutarlos. No obstante, esta no es la única forma de disfrutar de nuestros cielos. No es requerido imitar en nuestro jardín otro Monte Palomar, si se cuenta con la pasión e interés por la astronomía, se puede disfrutar de mucho sin necesidad de equipo alguno.

De igual forma no existen barreras económicas, tampoco se imponen barreras intelectuales. Este hobby no está reservado solamente para matemáticos o físicos, de hecho lo interesante es que la astronomía aficionada no distingue edad, sexo, ni posición social, todos pueden convertirla en uno de sus principales pasatiempos.

Diferenciar las constelaciones es quizás uno de los primeros pasos al iniciar en astronomía, y para esto no ocupamos más que nuestros ojos. Conocer como se mueven nuestras estrellas, diferenciar un planeta de una estrella, o incluso comprender el porqué nuestros cielos cambian su manto estelar en las diferentes épocas del año, son algunos de los temas que podemos estudiar sin necesidad de equipos, si se cuenta con el interés suficiente por aprender. Recordemos que nuestros antepasados lograron dominar la astronomía y ni siquiera se había inventado el primer telescopio. Estos hechos demuestran que la pasión e interés puestos en alguna materia, hacen la diferencia para lograr los objetivos planteados.

Iniciar es la clave para aprender. Conforme evolucione adquiriendo conocimiento, es posible que pueda necesitar de nuevas herramientas. Crecer evolutivamente es quizás un consejo práctico que cualquiera de nuestro grupo daría. No piense en correr sin antes no domina el caminar, o no conoce las diferentes superficies por donde sus pies se posarán.

No importa si mira al cielo en una noche despejada reposando simplemente en el césped del jardín, o logra observarlo con el más grande telescopio construido por el hombre, lo importante es la motivación conque inicie en este maravilloso mundo. Cuando inicie se dará cuenta que las noches ya no serán las mismas; y desde el primer momento comenzará a aprender y disfrutar cada vez más del cielo nocturno. Nunca se arrepentirá de haber dado esos primeros pasos.

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Viajando a las estrellas

Entre las virtudes del ser humano se encuentran su capacidad de innovar, su gran espíritu de explorar y buscar explicaciones a todo su medio circundante. El poder de inteligencia le permite asumir cada vez mayores retos y así con cada meta alcanzada, visualizar casi de inmediato un nuevo objetivo.

La humanidad siempre ha aprovechado sus cualidades para lograr lo considerado por algunos como imposible. Nunca el hombre se ha limitado o conformado con su entorno. Hace unas décadas era difícil pensar en viajar por los aires, hoy vemos no solamente convertido en realidad esa meta, sino incluso se ha logrado alcanzar nuestro satélite natural llamado Luna. Estos y otros hechos demuestran que no hay nada que detenga al hombre cuando existe un sueño y una visión.

Es un hecho que no hemos logrado aún poner un pie en otro planeta. Aunque se han dado pasos importantes, no es posible, por el momento, viajar por el espacio con la sencillez con que logramos atravesar nuestros océanos en viajes intercontinentales. Hoy ya se habla de próximos viajes comerciales fuera de la atmósfera, viajes que sin duda no estarán al alcance de todos. No obstante, la astronomía nos ha permitido a muchos cumplir ese sueño, y verlo convertido por unos instantes en realidad. El uso de un telescopio nos abre una ventana por la cual podemos observar y apreciar detalles de nuestro universo como que si estuviéramos viajando a través de él.

Contemplar mediante un telescopio una agrupación de galaxias o de estrellas, distinguir una estrella doble, o apreciar un planeta, son algunos ejemplos de imágenes difíciles de explicar y a la vez difíciles de olvidar. Emergen una serie de sentimientos que hacen vivir esos momentos y disfrutarlos de tal forma como si se estuviera precisamente detrás de una ventana en alguna nave espacial. Ya sea de forma individual o compartiendo en un grupo, una buena noche de observación siempre es motivo de gran satisfacción.

Pasarán décadas o siglos antes que el hombre logre encontrar la forma de viajar por el universo. Anímese hoy a observar y permítase experimentar mediante un telescopio aficionado un viaje inolvidable a las estrellas.

Cúmulos de estrellas

cumulo

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