Astrofotografía

Cuando alguien se inicia en astronomía, quizás motivado por las astrofotografías sobre nuestro universo, posibles de encontrar en muchos sitios de Internet, mucho se ignora de la ciencia detrás de esas imágenes. Se espera hasta cierto punto, ver el cielo de la misma forma. La realidad es verdaderamente otra. La observación astronómica es diferente a la astrofotografía, y esto se debe principalmente a las ventajas que ofrece una cámara fotográfica ante el funcionamiento de nuestro ojo humano.

El ojo humano es poco sensible ante algunos espectros de luz, y además, no está diseñado para acumularla, toda la luz que recibe inmediatamente es transformada en señales que son enviadas a nuestro cerebro, pero en ningún momento se acumula. Toda luz recibida, es utilizada y desechada. A diferencia del ojo humano, las cámaras fotográficas tienen la cualidad técnica de acumular la luz que entra por su lente. Esto permite realizar tomas fotográficas con varios minutos de exposición, en donde toda la luz captada es acumulada para formar una única imagen al final. De esta forma se logran resultados sorprendentes en astronomía, donde todo se basa en la cantidad de luz que logramos recibir o captar de los objetos celestes.

La astrofotografía es toda una ciencia, o un arte dirán algunos. Es necesario primeramente adquirir cierto conocimiento, mucha paciencia y sobre todo el equipo adecuado para obtener buenas imágenes de nuestro universo. En astrofotografía, además de contar con un buen presupuesto, es importante dominar temas como alineación, seguimiento, exposición, valores ISO, procesamiento, autoguías, y otros. En ACODEA contamos con varios miembros que han incursionado en esta ciencia y están obteniendo resultados sorprendentes, basta con visitar la galería para conocer sus creaciones.

Al igual que la observación astronómica, la astrofotografía se divide en dos ramas: astrofotografía de cielo profundo (galaxias, cúmulos, nebulosas, etc) y astrofotografía planetaria (objetos dentro de nuestro sistema solar). Esta última es la menos demandante en equipo y presupuesto, y nos permite con una simple web-cam, una portátil y entusiasmo, poder experimentar un poco con esta ciencia, logrando resultados aceptables en poco tiempo.

Aunque ciertamente la observación mediante nuestros equipos no nos permite apreciar los objetos con la asombrosa calidad y detalles de una astrofotografía, si es capaz de transportarnos por un momento fuera de nuestro mundo, y nos permite ver aunque sea tenuemente objetos celestes tal vez considerados imposibles de observar con un telescopio aficionado. Por ejemplo, una galaxia, o un grupo de estas, son experiencias sorprendentes que nos regala nuestro hobby.

No importa que tan sorprendente pueden ser las astrofotografías, o lo difícil de creer en una imagen realizada con el telescopio Hubble, siempre se impresionará por la imágenes por observar con un telescopio aficionado. Objetos a millones de años luz de distancia son transportados a nuestro ocular, dejando en nuestras pupilas imágenes y momentos maravillosos. Aunque nuestros ojos no acumulen luz, nuestro cerebro si es capaz de acumular experiencias y recuerdos que perdurarán toda nuestra vida. Una buena noche astronómica, nos permitirá portar en nuestros recuerdos, todo un álbum de imágenes inolvidables.

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¡Qué pequeño es el mundo!

En muchas ocasiones hemos escuchado o incluso empleado esta frase tan popular. Es utilizada comúnmente cuando por esas casualidades de la vida, nos encontramos con alguna persona conocida en algún lugar donde no esperamos encontrarla.

En astronomía esta frase toma otro significado totalmente válido y acertado.

Una fotografía tomada en 1990 por la nave espacial Voyager 1, logró plasmar en una imagen lo pequeños que somos ante la inmensidad del universo. Esa famosa fotografía fue nombrada Pale blue dot (un punto azul pálido). Esta imagen tomada a una distancia de 6.000 millones de kilómetros de nuestro planeta, invita realmente a la reflexión. Carl Sagan, inspirado en ella, desarrolló un libro con el mismo nombre y nos comenta una clara realidad: “La Tierra es un muy pequeño escenario en una vasta arena cósmica”.

Fotografía Pale blue dot

PaleBlueDot

La ciencia nos ha permitido conocernos y al mismo tiempo dimensionarnos en el espacio. Mucho se ha avanzado desde la construcción del primer telescopio. Hoy se conoce de la existencia de millones de galaxias y la posibilidad de que existan otros mundos como el nuestro adquiere cada vez más valor.

No fue hasta cuando la ciencia nos permitió explorar más allá de nuestro planeta, que logramos vernos de una forma diferente. Así como Sagan, no existe quien no se impresione con “Pale blue dot “, y aún impactado con esa imagen logre expresar sus más profundos sentimientos.

Para dimensionarnos mejor en nuestro universo, es imprescindible hablar de distancia y tamaño, comenzaré con algunas distancias.

Desde nuestra perspectiva, en la Tierra, nuestro sistema solar es inmenso, pero todo el espacio que ocupa es apenas una pequeña fracción de nuestra galaxia: la Vía Láctea. Viajando dentro de nuestro sistema solar, aún si lográramos transportarnos a la velocidad de la luz (300.000 kilómetros por segundo) nos tomaría más de 5 horas llegar de la Tierra a Plutón. Nuestra galaxia tiene un diámetro de 100.000 años luz aproximadamente, y se estiman 100.000 millones de galaxias. Aún con un universo tan poblado de galaxias, la galaxia más cercana a la nuestra se encuentra a 2 millones de años luz. Toda esta inmensidad de objetos se cree que son albergados en nuestro universo con un tamaño estimado a 28 mil millones de años luz. Ante la magnitud de estos números las probabilidades de la existencia de otros planetas como el nuestro son infinitas.

Por otra parte, encontramos igualmente impactante el factor tamaño. Si nos comparáramos con otros astros del espacio, nos encontramos que nuestro planeta es verdaderamente pequeño en relación con Júpiter, cuya masa es 310 veces más grande. Nuestro Sol es el objeto de nuestro sistema solar de mayor tamaño, ganándole a Júpiter considerablemente, pero hablar del Sol, todavía no es hablar de objetos grandes, existen estrellas como Arturo que tiene un radio 23 veces superior a nuestro Sol y todavía esta estrella es ínfima en relación con Antares con un radio de 124 millones de kilómetros. Es difícil imaginarse estas dimensiones. Cuanto más se conoce el cosmos, cada vez más comprendemos lo pequeños que somos.

La Tierra es el tercer planeta de nuestro sistema solar, ni muy cerca ni muy lejano del Sol, lo que permitió condiciones climatológicas idóneas para la vida. Talvez no seamos el objeto más grande del universo, pero es nuestro hogar y nos permite vivir. Es cierto, nuestro mundo es pequeño, pero probablemente un ser viviente en algún lugar distante de nuestro universo, esté maravillado observando y reflexionando sobre nuestro pequeño punto azul.

Ilustraciones de algunas comparaciones en nuestro universo

tamanos

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